miércoles, 16 de noviembre de 2016

Cuento: El monopolio de la moda.

El monopolio de la moda.
Luis Britto García. 
Venezuela.

Ahora reposa y siéntate. Dentro de un instante entrará un vendedor a explicarte que tu televisor está pasando de moda y que debes comprar un nuevo modelo. En pocos minutos convendrás con él las condiciones del crédito, lograrás que te acepten el viejo modelo en el diez por ciento y te dirás que en verdad una mañana de uso ya es suficiente. Al acender al nuevo aparato lo primero que notarás será que las modas del mediodía han cedido el paso a las modas de las dos de la tarde y que una tempestad de insultos te espera si sales a la calle con tus viajas corbatas de la una y veinticinco. Así atrapado, debes llamar por teléfono a la tienda para arreglar el nuevo crédito, a cuyos efectos intentarás dar en garantía el automóvil. El computador de la tienda registrará que le modelo del día pasado y por lo tanto inaceptable. Lo mejor que puede hacer es llamar al concesionario y preguntarle sobre los nuevos modelos de esta mañana. El concesionario te preguntará qué haces llamándolo por ese teléfono de modelo anticuado, y le dirás es cierto, pero ya desde hace media hora estás sobregirado y no puedes cambiar de mobiliario. No hay más remedio que llamas al Departamento de Crédito, el cual accederá a recibir el viejo modelo por el uno porciento de su precio a condición de que constituya la garantía sobre los mobiliarios nuevos de las dos de la tarde para así recibir el modelo que elijas, de las diez, de las onces, de las doce, de la una, de las dos y aun de las tres y media, éste el más a la moda pero desde luego al doble del precio aunque la inversión bien lo vale. Calculas que eso te da tiempo para llamar a que vengas a cambiar el congelador y la nevera, pero otra vez el maldito teléfono anticuado no funciona y minuto tras minuto el cuarto se va haciendo inhóspito y sombrío. Adivinas que ello se debe al indeterminable cambio de los estilos y el pánico te irá ganando, e inútil será que es una prisa frenética te arranques la vieja corbata e incineres los viejos trajes y los viejos muebles de ayer y las viejas cosas de hacer, aun des tus cenizas fluye su irremediable obsolescencia, el líquido pavor del que sólo escaparas cuando, a las cuatro, lleguen tu mujer y tus hijos cargados con los nuevos trajes y los nuevos juguetes, y tras ellos el nuevo vestuario y el nuevo automóvil y el nuevo teléfono y los nuevos muebles y el nuevo televisor y la nueva cocina, garantizandos todos hasta las cincos, y el nuevo cobrador de ojos babosos que penetra sinuosamente en el departamento, rompe tu tarjeta de crédito y te notifica que tienes comprometido tu sueldo de cien años, y que ahora pasas a los trabajos forzados perpetuos que corresponden a los deudores en los sótanos del Monopolio de la moda.

Bibliografía: 
Cuento Hispanoamericanos.
Décima edición.
Seymour Menton.