lunes, 28 de diciembre de 2015

"Retornaban los dioses con las armas secretas"

"Las bacterias y los virus fueron los aliados más eficaces. Los europeos traían consigo, como plagas bíblicas, la viruela y el tétanos, varias enfermedades pulmonares, intestinales y venéreas, el tacoma, el tifus, la lepra, la fiebre amarilla, las caries que podrían las bocas. La viruela fue la primera en aparecer. ¿No sería un castigo sobrenatural aquella epidemia desconocida y repugnante que encendía la fiebre y descomponía las carnes? <Ya se fueron a meter en Tlaxcala. Entonces se difundió la epidemia: tos, granos ardientes, que queman> dice un testimonio indígena, y otro: <A muchos dio muerte la pegajosa, apelmazada, dura enfermedad de granos>  Los indios morían como moscas; sus organismos no oponían defensa ante las enfermedades nuevas. Y los que sobrevivían quedaban debilitados e inútiles. El antropólogo brasileño Darcy Ribeiro estima que más de la mitad de la población aborigen de América, Australia y las islas oceánicas muró contaminada luego del primer contacto con los hombres blancos". 


Eduardo Galeano. Las venas abiertas de América Latina.


"Esplendores del Potosí: El ciclo de la Plata". 

"Vena yugular del Virreinato, manantial de la plata de América. La historia del Potosí no había nacido con los españoles. Tiempo antes de la conquista, el inca Huayna Cápac había oído hablar a sus vasallos de Sumaj Orcko, el cerro hermoso, y por fin pudo verlo cuando se hizo llevar, enfermo, a las termas de Tarapaya. Desde las chozas pajizas del pueblo de Catumara, los ojos de inca contemplaron por primera vez aquel cono perfecto que se alzaba, orgulloso, y por entre las altas cumbres de las serranías".

Eduardo Galeano. Las Venas Abirtas de América Latina. 



                                                    EL POTOSÍ, BOLIVIA

"Como unos puercos hambrientos ansían el oro"

"Hoy en día, en el Zócalo, la inmensa plaza desnuda del centro de la cápital de México, la catedral católica se alza sobre las ruinas del templo más importante de Tenochtitlán, y el palacio de gobierno está emplazado sobre la residencia de Cuauhtémoc, el jefe azteca ahorcado por Cortés. Tenochtitlán fue arrasada. El Cuzco corrió, en el Perú, suerte semejante, pero los conquistadores no pudieron abatir del todo sus muros gigantescos y hoy puede verse, al pie de los edificios coloniales, el testimonio de piedra de la colosal arquitectura incaica".

Eduardo Galeano. Las Venas Abiertas de América Latina.