lunes, 28 de diciembre de 2015

"Como unos puercos hambrientos ansían el oro"

"Hoy en día, en el Zócalo, la inmensa plaza desnuda del centro de la cápital de México, la catedral católica se alza sobre las ruinas del templo más importante de Tenochtitlán, y el palacio de gobierno está emplazado sobre la residencia de Cuauhtémoc, el jefe azteca ahorcado por Cortés. Tenochtitlán fue arrasada. El Cuzco corrió, en el Perú, suerte semejante, pero los conquistadores no pudieron abatir del todo sus muros gigantescos y hoy puede verse, al pie de los edificios coloniales, el testimonio de piedra de la colosal arquitectura incaica".

Eduardo Galeano. Las Venas Abiertas de América Latina. 

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